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Nervios antes de un partido de tenis: llámalos ganas

Es sábado y en el cuadro del torneo social aparece tu nombre. Corazón a mil, manos sudadas, estómago cerrado, y alguien te dice «cálmate». Aquí verás por qué no hay que apagar esos nervios, qué hacer antes de salir a la pista y cómo mantener la cabeza entre puntos.

Por qué intentar calmarte no es el camino

Lo que sientes antes de un partido importante es normal.

El consejo habitual es calmarse, pero un estudio vio que funciona mejor cambiarle el nombre. Quien se decía «estoy con ganas» en lugar de «estoy nervioso» rendía más que quien intentaba calmarse, en pruebas como cantar, hablar en público o hacer cálculos.

Los nervios y las ganas se parecen en el cuerpo. Pasar de unos a otras es más fácil que apagarse.

No es un estudio sobre el tenis, pero probarlo es sencillo.

Qué hacer antes de salir a la pista

Si estás empezando:

Si ya juegas bien, usa esas ganas en el calentamiento: piernas vivas y primeros golpes decididos.

Bastan uno o dos objetivos sencillos, no diez: «juego a su revés», «me quedo profundo hasta que llegue una bola corta».

Mientras el plan funcione no lo cambies, aunque pierdas algún punto bonito. Solo se cambia cuando el rival te obliga. La idea de fondo: que el otro juegue el golpe que peor le sale, tantas veces como puedas.

Y recuerda: un punto ganado porque el otro ha fallado vale lo mismo que uno ganado con un golpe ganador.

Entre punto y punto: la misma rutina, siempre

Los altibajos en el partido nacen casi siempre de una intensidad que sube cuando ganas puntos fáciles y se hunde después de un fallo o de un juego perdido.

La rutina entre puntos sirve para poner la cabeza a cero: el último punto no decide cuánto te entregas en el siguiente. Sirve para no regalar el punto siguiente por la emoción del anterior.

Antes de cada punto, al saque y al resto:

  1. Date la vuelta, de espaldas a la red.
  2. Haz una respiración larga.
  3. Mira las cuerdas de la raqueta.
  4. Si sacas, dos botes de la bola. Si restas, te colocas en posición de resto.

Dura 15-20 segundos. Y es el apoyo conocido cuando se te encoge el brazo.

Ejercicio: la rutina siempre igual

Después de un error: describe el hecho e iguala las cuentas

Durante el punto hablan dos voces en tu cabeza. Una juzga y da órdenes: «flexiona las piernas», «no falles». La otra es el cuerpo, que ya sabe qué hacer. Cuanto más manda la primera, más se agarrotan los movimientos.

No te pelees con ella, dale una tarea: observar. Cuando fallas, registra el hecho y punto, «larga por medio metro», sin añadir «soy malo». El juicio no corrige nada. La observación sí, porque le da al cuerpo una información clara sobre qué cambiar en el golpe siguiente.

¿Te enfadas? Un momento está bien, incluso un grito ayuda a soltar la tensión, siempre que dure un segundo. Luego pasa página: «no pasa nada, he buscado el golpe correcto, sigue así».

Después iguala las cuentas. ¿Mala suerte en un golpe o una bola fácil fallada? Acuérdate de la red afortunada o del error tonto que dos puntos antes le tocó a él. La suerte gira para los dos. Estáis empatados, y la cabeza va al siguiente punto.

Entre semana: «bote» y «golpe»

Para los peloteos de entrenamiento, un ejercicio que mantiene la cabeza en el presente:

Obliga a los ojos a seguir la bola hasta el impacto y deja poco espacio a los pensamientos que molestan. Cuando te salga sin esfuerzo, fíjate si golpeas la bola mientras sube, arriba del todo o mientras baja.

Preguntas frecuentes

¿Es normal tener el corazón acelerado y las manos sudadas antes de un partido? Sí, es normal. En lugar de intentar calmarte, llámalo ganas.

¿Cuánto tiene que durar la rutina entre puntos? Unos 15-20 segundos, y siempre la misma, sea cual sea el marcador.

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